Vistas de página en total

viernes, 5 de abril de 2013

Frankenstein o el moderno prometeo (Mary Shelley) -Entrada de mi antiguo blog-

A continuación, un pequeño comentario sobre el libro que Platero, profesora de Pautas Básicas y Sistemas Alternativos de Comunicación, nos ha pedido que leyéramos, y el que a pesar de no tener un "típico" final feliz (ni un transcurso; y esto, desde mi punto de vista resulta frustrante), ha dejado en mí una buena sensación (una sensación positiva). En el sentido de que la historia está repleta de enseñanzas que responden a mis intereses. A pesar de haberlo leído con menos calma de lo que me hubiera apetecido, puedo decir, que el personaje al que Mary Shelley dio vida en su historia a través de Victor Frankenstein, y el mismo Frankenstein, han despertado mi curiosidad. Me gusta lo que expresa la autora de este libro y la sabiduría que se lee en sus palabras.

Mary Shelley describe a un monstruo con "buenos" sentimientos
, deseoso de cariño y afecto. Bondadoso en un principio, y dispuesto a ayudar y hacer el "bien". Caracterizado por la empatía, aunque carente de la dulzura y simpatía directa de otras personas. Es el rechazo del ser humano lo que le hace despertar sentimientos de ira y venganza ("Soy malvado porque soy desgraciado, pag. 139) que en un principio desconocía. Él, parte de un sentimiento de amor, que se va degradando a medida que recibe tratos ingratos por parte de las personas, hasta transformarse en un sentimiento de odio que le convierte en un asesino.

Actualmente, según la RAE, se entiende por monstruo a un ser antinatural; alguien muy feo/a; o muy perverso/a (entre otras definiciones). Sin embargo, aunque antinatural y feo a los ojos del ser humano, el "monstruo" al que describe Mary Shelley es en un principio, como ya he dicho, bondadoso. Un ser que busca el amor y la felicidad propia y ajena. Si analizamos estas definiciones podemos llegar a la conclusión de que un monstruo se asemeja más a la definición de "alguien perverso/a". Alguien carente de valores éticos, egoísta y malvado. ¿Y quién es realmente malvado?

Las personas que se encuentran a lo largo de esta historia con el ser creado por Victor Frankenstein le creen malvado sin atender a razón alguna más que a su físico. Basándose en su aspecto le consideran peligroso sin dudarlo un instante y sin pensar por un momento en la posibilidad de que sea pacífico. Su físico le hace perder toda oportunidad de acercamiento afectivo, negándole la necesidad de ayuda que tanto busca.



7-4-13

En cuanto a la aplicación práctica, voy a copiar algo de lo que escribí en el examen del primer trimestre en relación a una pregunta sobre el "monstruo" de Frankenstein (he cambiado algunas palabras). En la que se nos pedía a partir de un fragmento del libro, además de explicar cómo se representa la noción de mónstruo, relacionar los vínculos que tiene con la noción actual de discapacidad:

Comparando al "monstruo" del libro con las personas con diversidad funcional, y en general con todas las personas -pues tod@s somos diversos-, se nos está juzgando en función de unos modelos impuestos por las sociedad en la que vivimos. Estos modelos pueden cambiar y cambian con el tiempo. Es decir, se juzga a las personas en base a unos patrones de belleza y capacidad (capacitismo). Y en función de estos patrones se señala lo que es y no es "normal". En este caso, la discapacidad parece estar fuera de lo que se considera normal. Y como Platero nos repite constantemente, el término normal "es un lavado de cerebro", no existe.

Volviendo al término monstruo, se puede hablar de aquel que se considera moral. Que podría estar carazterizado por el egoísmo y otros aspectos que vendrían siendo negativos para la intervención social y las relaciones sociales en general, como el juzgar, etiquetar.

Lo que la sociedad "necesita" es educarse desde la diferencia. Entender las particularidades como algo positivo; empezar o continuar un cambio de visión, en el que consideremos a las personas como lo que son, personas. Independientemente de sus rasgos físicos, ideologías u otros aspectos que se consideren diferentes de la norma.

Proveer de oportunidades a las personas, a todo tipo de personas. De recursos, habilidades, motivación, para que no caigan en lo que cayó "el monstruo" creado por Victor, odio a las personas, a toda la sociedad. Porque cuando odias a todos y todas, a todo, también te niegas a ti mismo/a. Y queremos que toda la diversidad de personas se acepte. Para ello debemos aceptarnos a nosotros/as mismos/as y aceptarlas y reconocerlas a ellas como personas válidas que son. Teniendo en cuenta que no somos nosotros/as y ellos/as, pues en definitiva todos/as somos diversos/as funcionales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario