26 de octubre de 2013
Ya han pasado más o menos dos semanas desde que empecé las prácticas, y como he escrito en la entrada anterior, me mudo de cole, a un aula estable que pertenece al colegio de educación especial que elegí.
Después del susto inicial que me llevé (como dice mi tutor del instituto), ahora, hasta tengo ganas. El motivo del susto inicial fue que yo quería aprender mucho sobre el espectro autista, que es a lo que se dedica el centro que escogí. El colegio al que voy a empezar a ir este lunes es un concertado de integración, y al aula estable asisten creo que cinco niños/as con T.E.A. Por lo que lo que pensé fue que no iba a aprender tanto sobre T.E.A., entre otros motivos.
Después de lo sucedido durante estas dos semanas, siento ganas de empezar en el otro cole. De conocer otra manera de trabajar, ya que estos nueve días han marcado, seguramente, un antes y un después, y puedo decir que he aprendido.
Me he enamorado de los tres niños del aula en el que me había tocado. Ellos están considerados de tener autismo severo (se le designa así). Cada día les he conocido un poquitín más, y tras unos días allí , ya sabía o creía saber cómo podía comportarme con unos y con otros. Cómo hacer que me soltara A., que tiende a agarrar a la gente sin medir su fuerza, y sentarme al lado de él con tranquilidad; cómo tratar a A., tan tan cariñoso... y reconocer cuando estaba contento o "frustrado"; cómo saber cuando podía acercarme a A., y disfrutar de su sonrisa... y de sus palmadas cuando está contento, ya que no resultaban agradables los repetidos momentos en los que se frustraba por motivos que a veces nadie podía entender.....
He visto como N., su tutora, ha trabajado con ellos estos días. Me he sentido a gusto con ella y pienso que las dos podríamos haber hecho un buen equipo (dentro de lo que se me hubiera permitido hacer). Me ha ido contando la manera de trabajar del cole y de ella, aspectos sobre los diferentes métodos que se utilizan y la he ayudado un poquito en lo que he podido.
He experimentado o creido experimentar las dificultades de algunos niños, la frustración que pueden sentir. He sentido la necesidad de adaptar el mundo a ellos, a todas las personas. He dado más consistencia a una idea que permanece, la idea de como solo algunas personas pueden adaptarse al sistema en el que vivimos. Y de todas maneras, creo que nadie está del todo adaptadx.
No comprendo el mundo tal y como está "construido", y tal vez a ellxs le sucede lo mismo. ¿Nos hemos preguntado por qué necesitan tantas rutinas (imagino que sí)? Creo que todxs estamos acostumbradxs a ciertas rutinas. Ya sea la rutina de comer todos los días a una hora similar, o ir al trabajo por ejemplo de lunes a viernes. Cada unx de nosotrs creo que vive sus propias rutinas aunque tal vez con diferentes intensidades e interpretaciones -si es que las intensidades se pueden medir-.
Durante los recreos y las comidas he conocido al resto de niños/as, y he podido jugar con algunxs. Unxs hablan un poquito, otrxs no. Los más mayores, con los que apenas he tenido relación, son los que más hablan (creo, escribo tanto la palabra "creo" porque me produce respeto hacer afirmaciones seguras). La mayoría utilizan el sistema P.E.C.S. (Sistema de Comunicación por intercambio de imágenes), además de ciertos signos de la lengua de signos (adaptados a ellxs).
Ha sido una experiencia genial. He podido contrastar lo que había leído sobre autismo con lo que he percibido y vivido estos días. Estoy muy contenta de lo que he sentido y aprendido. Y empiezo con muchas ganas la nueva experiencia.
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